La historia comenzó de forma sencilla pero decidida. Rogelio Reyes fabricaba catres y los vendía de puerta en puerta, recorriendo colonias y ofreciendo directamente su producto. La demanda comenzó a crecer rápidamente, impulsada por la resistencia y durabilidad de los catres, lo que lo llevó a dar el siguiente paso: fundar su propia fábrica.
Con visión e inteligencia, Rogelio incorporó maquinaria traída desde Estados Unidos, lo que permitió elevar significativamente la calidad de fabricación y garantizar estructuras más resistentes y duraderas. Este enfoque marcó desde entonces el estándar de Tubulares Reyes.
El crecimiento no se detuvo a nivel local. El propio fundador se encargó de transportar y distribuir los catres a nivel nacional, recorriendo distintos estados de la República Mexicana en camión, llevando personalmente el producto y construyendo relaciones directas con los clientes. Gracias a este esfuerzo, la empresa comenzó a consolidarse como un referente confiable en el mercado.
Hoy, Tubulares Reyes continúa ofreciendo sus productos al público en general, atendiendo principalmente a instituciones y albergues, manteniendo siempre el mismo compromiso que dio origen a la empresa: calidad garantizada sin excepciones.
Tras décadas de trabajo, la empresa sigue fiel a sus raíces, enfocada en mantener la calidad, fortalecer su presencia y continuar creciendo, sin perder la esencia que la vio nacer